Sé que esta distancia nos irrita, que queremos salir, que nos sentimos como aves desesperadas por fugarse de sus jaulas; pero es necesario. Puede que no podamos abrazarnos, que ya no volvamos a ver las sonrisas marcadas en los labios por las mascarillas; pero aún nos quedan los ojos, esos que hablan solos. Es tortuoso ver como el tiempo pasa y que no podemos estar con quien queramos cuando lo deseemos, que no podamos salir sin que la mascarilla nos duplique el calor. Extrañamos ver el mar, tocar la arena, caminar por las calles sin rumbo fijo, tener citas, compartir helados; y ahora pensamos que cuando tuvimos la posibilidad debimos de haberlo hecho más.

Este tiempo es de conocer a los libros, leer las historias que guardan, explotar hobbies, tomar esa guitarra vieja y afinar sus cuerdas, escribir lo que sientes, cantar lo que quieres. Este es tu tiempo, el que toca dedicarte a ti mismo y compartir con tu familia. No podemos hundirnos por no poder besar temporalmente los labios que deseamos, ni por no poder sentir ese perfume de aquella persona en un abrazo. Nos toca extrañar, hacer llamadas por teléfono, escribir mensajes, dedicar canciones, poemas, frases. Es tiempo de comenzar proyectos propios, de planificar; para que cuando salgamos de esto, podamos explotar todo aquello que reteníamos dentro.

Esto acabará como los libros, como las canciones, como todo; y cuando suceda sabremos valorar más esos segundos de libertad, esas salidas sin rumbo, esos suspiros contemplando el mar.

7 comentarios en “En la espera.

Replica a Amanda Godefoy Cancelar la respuesta