Soneto para no morirme
Escribiré un soneto que le oponga a mi muerte
un muro construido de tan recia manera,
que pasará lo débil y pasará lo fuerte
y quedará mi nombre igual que si viviera.
Como un niño que rueda de una alta escalera
descenderá mi cuerpo al seno de la muerte.
Mi cuerpo, no mi nombre, mi esencia verdadera
se incrustará en el muro de mi soneto fuerte…
De súbito, comprendo que ni ahora ni luego
arrancaré mi nombre al merecido olvido.
Yo no podré librarle de las garras del fuego,
no podré levantarle del polvo en que ha caído.
No he de ser otra cosa que un sofocado ruego,
un soneto inservible y un muro destruido.
Gastón Baquero.
El poema “Soneto para no morirme” de la autoría de Gastón Baquero, una de las más destacadas figuras de la poesía cubana de la segunda mitad del siglo XX, tiene, como bien indica su título, la estructura de un soneto: catorce versos de arte mayor distribuidos en dos estrofas de cuatro y dos de tres. La rima es alterna (ABAB: BABA: CDC: DCD).
En la primera estrofa la voz poemática expresa su seguridad en cuanto a que su obra, un soneto, logrará trascender, hace una metáfora entre esta y un muro que desafíe a la muerte, pues dice que el soneto “opondrá a su muerte”. La comparación entre la obra y el muro expresa la resistencia, apoyado por el tercer verso: “que pasará lo débil y pasará lo fuerte”. En esta primera estrofa se refleja el deseo de ser recordado.
En la segunda estrofa la voz expresa que es consciente de que el cuerpo muere, que no hay manera de evitarlo, todos estamos destinados a ello. Esto se interpreta del símil “Como un niño que rueda de una alta escalera descenderá mi cuerpo al seno de la muerte.”; y recalca el mismo deseo con seguridad. La expresión “no mi nombre, mi esencia verdadera se incrustará en el muro de mi soneto fuerte” se refiere a la importancia que daba a que su nombre permaneciera, sobreviviera al perecimiento del cuerpo porque luego solo eso queda, ahí se encuentra su verdadera esencia, en lo que un nombre acompaña, su obra.
En la tercera y cuarta estrofa la voz cambia de parecer abruptamente. Antes se mostraba segura de que lograría superar a la muerte siendo recordado y ahora sucumbe ante ella comprendiendo que el olvido es inevitable. La confianza que inicialmente mostraba sobre su obradesaparece, el soneto pasa de ser “fuerte” a “inservible” y el muro de resistente a “destruido”. Sobre este cambio no se da ninguna razón por el que fue motivado, incluso la voz especifica que fue de improviso con la expresión: “De súbito” como si hubiera sido invadido de pronto por ese pensamiento derrotista y lo toma como su interpretación de la existencia.
El tema del poema es la trascendencia luego de la muerte. Se expresa el temor a esta y más aún al olvido que arrasa con todo, nada escapa de él.
Este soneto se divide en dos momentos contrastantes, las dos primeras estrofas expresan la seguridad esperanzadora sobre la trascendencia del soneto, muestran a la voz decidida a burlar a la muerte; y un segundo momento con las dos últimas estrofas que caen en la devastadora realidad, y la voz se muestra temerosa ante la idea de ser olvidada. También es perceptible una fuerza al comienzo que luego desaparece y es sustituida por el miedo. Esta estructura resulta interesante pues dedica dos estrofas para cada momento, pero emplea menos versos en el último, es decir, nos transmite seguridad con más y nos la quita con menos. Además, el poema parece adquirir más rapidez como si pesaran las últimas líneas y cada un cayera rápidamente. Se puede interpretar como una referencia al arrebato de los sueños en menos tiempo que el empleado en imaginarlos.
Es un poema existencialista y derrotista. La voz se contradice, inicialmente nos eleva, nos contagia de esa esperanza de ser recordado por lo que hemos hecho en vida y nos da a entender que es posible librarse de las“garras de fuego” del olvido, que este puede no envolvernos si nuestra obra es resistente; luego desvanece esas ideas sin un motivo aparente, como si las estrofas anteriores fueran solo un deseo frustrado, una fantasía que le gustaría a la voz que fuera real lo que se puede interpretar del penúltimo verso: “No he de ser otra cosa que un sofocado ruego”. También el título, “Soneto para no morirme”, apoya esta interpretación, pues muestra el miedo a morir de la voz y refiere que su objetivo es evitarlo.
“Muerte” y “olvido” en este soneto van de la mano, son los miedos de la voz poemática. Esta teme a la primeraprecisamente porque le aterra desaparecer, a que su existencia sea insignificante. Al igual que “muro”, “soneto” y “nombre” indican lo realmente importante del ser, su esencia, que el cuerpo no es fundamental porque perece, lo que hace el hombre es lo que alza su nombre, es lo que le permite ser recordado.







